sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Cómo se crean los perfumes?


Hoy muchos de los aceites esenciales que constituyen la base de un perfume se producen de forma artificial en laboratorio, mediante moléculas de olor, pero las marcas más exclusivas siguen utilizando flores y plantas. Sus cualidades olfativas dependen de factores como el momento de la recolección. El jazmín, por ejemplo, debe cogerse al amanecer, antes de que el sol agote su olor. Luego las flores se ponen en maceración en un disolvente -etanol o metanol- para que las ceras y esencias de la planta se diluyan; cuando el disolvente se evapora, queda una pasta que se llama concreto.

Después este se disuelve en alcohol y se destila para conseguir el absoluto, un líquido espeso que es la esencia pura de la planta en cuestión. Para conseguir un kilo de absoluto de jazmín o de rosa se precisan nada menos que ¡de 2 a 4 toneladas de flores!

Al final está el nariz o perfumista, que igual que un pintor mezcla los colores, tiene que elaborar el perfume el nariz jugando con una paleta de cientos o incluso miles de fragancias con las que trabajar. De su capacidad de combinar y armonizar los tonos aromáticos que elija, dependerá el resultado final que se encuentra en el frasco.

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