domingo, 19 de junio de 2011

Blancanieves existió de verdad


Un título atrayente, ¿verdad? Pues sí, la historia que dio vida al primer largometraje animado de la historia, gracias a Disney, y que cogieron la idea de un cuento de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, pudo tener muchas más partes de las que nos pensamos de verdad. Pero comencemos explicando los hechos que todos conocemos, los de la película de dibujos animados: una malvada reina siente celos de la hija de su marido, el rey, ya que un espejo que habla le dice que su hijastra, la princesa, es más bella que ella. Así p
ues, le ordena a un leñador que la mate, pero éste se apiada y la deja viva. Blancanieves se marcha a través de las profundidades del bosque, y encuentra una casa en la que viven 7 enanitos mineros. De todas formas, la madrastra al final la encuentra y la duerme, y los enanitos la guardan en un ataúd de cristal que dejan dentro del bosque, para que la encuentre su príncipe y con un beso la despierte y se casen y vivan felices y comieron perdices...Hasta aquí todo correcto pero...¿Qué hay de verdad en esto?

Pues bien, el 15 de junio de 1729 nació María Sophia Margarita Catalina von Erthal, hija del príncipe Philip Cristoph von Erthal y hija de Eva María Bettendorf. Así pues, María von Erthal (que vaya tela con el nombrecito completo) es nuestra Blancanieves. Muy bien, ya la tenemos localizada en el tiempo. ¿Por qué no la situamos ahora en el espacio? Pues las características de Lohr, un pequeño pueblo situado en Alemania muy cerca de la frontera con Polonia, hacen de esta villa la perfecta morada de nuestra princesa de cuento.
Realmente no era una princesa "real", pero su padre era condestable (máximo representante del rey en ausencia de éste), así que prácticamente vivían como una familia real aunque no lo fueran. Seguimos con los hechos reales: en 1941 murió la madre de María, por lo que Philip volvió a casarse en 1973 con Claudia Elisabeth María von Venningen. Así que también tenemos madrastra. Ésta aprovechaba las ausencias de su nuevo marido (viajaba muchísimo) para favorecer los intereses de sus hijos biológicos, de ahí la imagen de "malvada" que se le dio en el cuento de los hermanos Grimm.
Aun así la mayor prueba es el espejo parlante, que efectivamente existe aún en el museo de Spessart, el antiguo castillo de Blancanieves. Lohr

era muy conocida por sus perfectos trabajos con el cristal, y aunque pueda parecer increíble, el espejo "repite" (gracias a un jueguecito de acústica) la última palabra que se dice frente a él, dando la sensación de que habla.
Lo último que nos queda son los 7 enanitos... aunque la mina, pasada el bosque de Spessart, de Bieber, en la que trabajaban unos 500 mineros por esa época, puede ayudarnos un poco. Los mineros normalmente eran gente de baja estatura para poderse meter mejor
en los recovecos de la piedra, y llevaban colores vivos para poderse diferenciar unos de otros en caso de derrumbamiento, cosa que facilitaba el reconocimiento.
Por último, en un pueblo cristalero, un ataúd de cristal no sería muy extraño, ¿verdad?

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